¡A escalar!

Este juego realmente lo voy a compartir con vosotras sin todavía probarlo pero estoy deseosa de hacerlo. Mi hermano me mandó la idea y la hubiese hecho ya de no ser porque ahora mismo estoy pasando una temporada fuera de mi casa y no puedo llevarla a cabo. En cuanto vuelva será una de las primeras cosas que haga y ya os contaré.

La cuestión es que Carolina está todo el rato por las alturas. Le encanta escalar y se sube a todo lo que puede. Cuanto más difícil es, más divertido le parece. Todo empezó recién andada con un añito cuando descubrió las escaleras de mi casa. Ante la imposibilidad de poner puertas de seguridad, me daban 7 infartos diarios de verla todo el día en ellas. O la cogía, o en cuanto la soltaba allí estaba de nuevo. No podía más y decidí que…

Si no puedes con tu enemigo, ¡únete a él!

Así que ahí me veis a mí, de la mano de Carolina, escaleras arriba, escaleras abajo. Así me tiré una temporada hasta que vi que ya más o menos las dominaba y ya me sentía bastante más segura si se acercaba a ellas.

Otra sorpresa me llevé un día cuando, con un  añito y pocos meses, me la encontré sobre la encimera de la cocina… ¡otro infarto! No lo puede evitar así que voy a poner en el jardín este invento que me ha encantado. Vamos a dejarles volar un poco, vamos a ayudarles a desarrollar ese potencial que tienen en las cosas que realmente disfrutan.

Estoy deseando verle escalar en casa porque sabré que está disfrutando y haciendo lo que realmente le divierte. Cuando lo ponga, ya os contaré.

Cabe mencionar que toda protección es poca para que vuestros niños no se hagan daño al trepar por la pared.

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