¿Cómo podemos cambiar el comportamiento de nuestros hijos?

Algunas veces nuestros hijos hacen cosas que nos vuelven locos y no sabemos cómo cambiarlo. La mayoría de las veces lo hacen por llamada de atención, porque “así mamá está a mi lado” aunque sea enfadada o simplemente porque no hemos sabido comunicarle correctamente cómo son las cosas.

Podemos necesitar cambiar un mal comportamiento (rabietas, pegar, romper cosas, pataletas…) o simplemente intentar que nuestros hijos empiecen a ser independientes y nos ayuden en casa.

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Lo último que he “trabajado” yo con mis hijas ha sido para que nos ayudasen a recoger sus juguetes, poner y quitar la mesa, hacer su cama…Y esto lo he conseguido a través de un “contrato”.

El mundo del contrato es infinito y cada mamá debe ajustar este contrato a sus necesidades, pero debemos tener varias cosas claras:

  • Debe ser pactado: aunque nosotros pongamos lo que necesitamos que el niño cambie, debemos sentarnos a leerlo con él y conseguir que el niño tenga ganas de llevarlo a cabo.
  • Los premios deben ser motivadores: nosotros podemos empezar poniendo los premios pero será el niño el que tenga la última palabra. Les debemos escuchar para saber qué es lo que quieren si cumplen este contrato y así será más efectivo. No es necesario que sean materiales. A los niños les duele más que su mamá no juegue con ellos, no ver la tele o no ir al parque que no tener un juguete.
  • Es necesario que se siga todos los días. Si un día lo hacemos y al siguiente no, no tendrá efecto sobre el niño.
  • Será el niño el que ponga la pegatina o pinte de verde o ponga una carita feliz. Si lo hacemos nosotros sin que él esté delante no tendrá eficacia. Les preguntaremos “¿has pegado?” y que sea él el que piense y conteste la pregunta.

Aquí os dejo un ejemplo de contrato, el último que he hecho con mis hijas. Tengo suerte de que se porten tan bien, por lo que lo único que quería era cambiar ciertos detalles. Como ya hemos hecho muchos y Silvia ya se está haciendo mayor, esta vez el premio era dinero para comprar las chuches del fin de semana o, si querían, podían ahorrarlo para comprar el juguete que tanto deseaban (se han comprado una Pin&pon). De esta manera, también les estoy enseñando a valorar el dinero y les inicio en el concepto de “ahorro”. Silvia compraba unas pocas chuches y siempre dejaba algo para su hucha.

Contrato Silvia

Otro tipo de contrato más facilito, en un folio en blanco poníamos pegatinas verdes si hacían algo bien y rojas si hacían algo mal (éstas restaban una verde). Cuando llegaban a 20 pegatinas íbamos a los hinchables … o el premio que ellas eligiesen.

Recomiendo, y mucho,  la lectura del siguiente libro. Habla ampliamente sobre diferentes tipos de contratos y cómo llevarlos a cabo. A mí me ayudó mucho.

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