¿Debemos educar diciendo NO?

Pues claro que sí pero todo en la vida debe tener su balance. Lo que no debemos hacer es que esta palabra tan negativa salga de nuestros labios una vez tras otra. El niño acaba acostumbrándose al “no” y dejará de hacerle caso o incluso puede mermar su autoestima. Yo creo que debemos distinguir entre dos situaciones:

La primera, en la que entran las normas y los peligros. Debemos dejar bien claro al niño que “¡eso no se hace!”. No se juega mientras se come, no se pega ni se hace daño a los demás, no te dejes hacer daño, no se falta al respeto… todas las normas que hacen que podamos vivir en sociedad y de una manera educada. También están los peligros. Debemos dejar claro lo que NO queremos que los niños hagan que puedan hacer peligrar su integridad: no te subas a la ventana, los cuchillos no se cogen… Así los niños aprenderán el NO.

Pero hay muchas ocasiones en las que lo más fácil es decir NO porque yo lo digo en vez de buscar otras alternativas. Por ejemplo: “hoy no vamos al parque”. “¿Por qué hoy NO?” se preguntará el niño y creo que esto lo podemos cambiar porque esta rotunda negativa no les está enseñando a enfrentarse a esta palabra. En mi caso, suelo cambiarlo por las siguientes palabras:

“Somos una familia y debemos trabajar en equipo y hacer cosas que nos gusten a todos. Llevamos tres días yendo al parque que es lo que os gusta a vosotras pero hoy le toca a mamá elegir actividad y mamá elige leer, o hacer un pastel o dar un paseo. Mañana podrás elegir tú actividad y podremos ir al parque”.

De esta manera le estás diciendo que NO pero por un motivo y encima va a aprender el concepto de familia, unidad y equipo.

Otro ejemplo: “Hoy NO te daré golosinas” En mi caso sólo las comen los fines de semana y si se portan bien durante la semana, por lo que cuando me piden chuches sólo tengo que decir: “Hoy es miércoles, mi niña” y ya entiende que hoy NO toca. Sólo hace falta dejar la norma clara desde un principio y te ahorrarás el NO.

Por lo tanto, debemos plantearnos cuándo es importante decir NO a nuestros hijos y, cuando no lo sea, intentar cambiar esa palabra tan negativa por otras que no lo sean aunque, en realidad, el niño está entendiendo que le estás diciendo que NO.

Si estás interesada en el tema, puedes leer mi artículo «El refuerzo positivo»

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