¿Nos vamos de camping?

Acabo de venir de vacaciones. Hemos pasado casi un mes de camping y quería compartir mi experiencia con vosotr@s. Somos campistas desde hace mucho tiempo, antes de que naciesen mis hijas. Siempre nos ha gustado este mundillo pero, desde que tenemos a las niñas, me gusta incluso más. Hemos descubierto un gran mundo de campings dedicados especialmente para niños que, colateralmente, se convierten en unas grandes vacaciones para padres. Las razones por las que pienso esto son las siguientes:

  • En el momento en el que cruzas las puertas de un camping es como que entrases en otro mundo lleno de respeto, solidaridad, compañerismo y confianza. Si necesitas algo, tienes tres vecinos que te lo dejan; si necesitas ayuda, otros tres; dejas las puertas de tu casa abiertas sin miedo a que nadie entre ni te quite nada; los candados de las bicicletas ni me los llevo porque las puedes dejar donde quieras que allí seguirán cuando vuelvas… Te sientes tranquila y apoyada,dos sentimientos difíciles de encontrar en el mundo exterior.
  • En algunos campings te encuentras millones de entretenimiento para los niños. Ellos se lo pasan genial, hacen amigos y “desaparecen” literalmente de tu lado. Se van y vuelven cuando quieren (realmente la condición es que de vez en cuando vengan a decirnos “hola”) y tú, mientras tanto, empiezas a ser mujer antes que mamá, descansas, lees, hablas con tu pareja… Y vuelve a aparecer ese sentimiento de tranquilidad que tanto añoro en invierno.

En cuanto a las niñas, creo que es una manera de inculcarles unos principios que son más difícilmente de conseguir en el exterior:

  • Aventura: en cuanto llegan al camping cogen su bicicleta y, mientras nosotros montamos, ellas se van a explorar, a hacer una rueda de reconocimiento y emprenden una aventura ellas solas, tomando sus decisiones sin tener a papá y a mamá al lado todo el rato para resolver sus problemas.
  • Responsabilidad: se van a fregar los platos, a comprar al supermercado… también ellas solas.
  • Cooperación: Todos estamos de vacaciones y todos tenemos que aportar. Mamá también quiere descansar y disfrutar.
  • Solución de problemas: si van a fregar o al supermercado o a la ducha y se encuentran con un problema… ¿cómo lo resuelven? Son ellas las que deben pensar sin ningún adulto a su lado. Cuando eran más pequeñas iban con un walkie-talkie y estaban en permanente contacto con nosotros. Ahora ya, con 4 y 7 años, no lo  quieren llevar porque se sienten mayores y responsables para resolver los problemas ellas mismas.
  • Compañerismo: otra condición de poder marcharse ellas solas es cuidar la una de la otra, sobre todo por Carolina (4 años). Pero a ella también le damos la responsabilidad de cuidar de su hermana y siente que confiamos en ella, haciéndola sentir importante. Este verano, Silvia tuvo una caída grande y ella salió corriendo a buscarnos y decírnoslo, sin dudarlo. Su hermana tenía problemas y ella debía ayudarla. Quiero pensar que esto las une más, si cabe.

En definitiva, un sinfín de razones por las que hemos dejado atrás el carro-tienda y nos decidimos por la caravana, por las que seguiremos veraneando de esta forma huyendo de los agobios de los hoteles, por las que seguiremos intentando inculcar a nuestras hijas todos estos principios que tanto valoramos…

…UN SINFÍN DE RAZONES POR LAS QUE OS RECOMIENDO QUE VAYÁIS DE CAMPING!!!!

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