Pataletas… ¿cómo actúo?

¡Qué difícil es ser madre! Muchas veces actuamos creyendo que es lo mejor para los niños y, en realidad, estamos metiendo la pata. Muchas de las actuaciones y comportamientos de los niños tienen el fin de llamar la atención de sus padres. Por ejemplo, cuando lloran por tonterías (como mi Carolina que pone puchero y llora sin lágrimas). Lo único que quieren es que les abraces y les prestes atención. Y lo hacemos… pero nuestro comportamiento también va a tener consecuencias.

Nuestro comportamiento permisivo puede tener terribles consecuencias.

Los niños van a aprender que llorando, pataleando y gritando van a tener a mamá a su lado, detrás de ellos. Es lo que les estamos enseñando. Para cambiar esto, lo único que hay que hacer es no mirar esos comportamientos, no hacerles nada de caso, seguimos haciendo lo nuestro y con una voz tranquila les decimos “Cuando te calmes, te hago caso”. Puede haber niños que la pataleta les dure una hora. Pues una hora sin hacerles caso y al mínimo indicio que tengamos que deja de llorar o se tranquiliza, con voz muy feliz nos acercamos a ellos, les abrazamos y les decimos: “¡Qué bien, ya has dejado de llorar! Con las ganas que tenía yo de abrazarte…” En esos momentos el niño entenderá que sólo les haremos caso si no lloran, si están tranquilos y poco a poco su comportamiento irá cambiando.

Sobre todo tenemos que ser fuertes y no podemos flaquear. Con una vez que les demos lo que quieren para que se callen, ya la hemos liado porque les estamos enseñando a llorar para conseguir las cosas. Alguna vez he llorado interiormente mientras mis niñas tenían sus pataletas, sufriendo y con ganas de abrazarlas pero tenemos que aguantar y que no nos vean ni sufrir, ni ponernos nerviosas porque eso es lo que quieren.

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